Un preparador incansable, que encontró en el Valle Oro Puro una nueva oportunidad de sonreír

Un preparador incansable, que encontró en el Valle Oro Puro una nueva oportunidad de sonreír

José Alfredo Calderón García es uno de los pilares del fuerte equipo de preparación física, del grupo interdisciplinario “Valle Oro Puro”. Este licenciado en educación física de la Universidad del Valle vive, respira y prácticamente se enamoró en medio del deporte, pues aparte de escoger su profesión, su esposa Adriana también está envuelta en el medio deportivo; ella es fisioterapeuta y también fue parte del equipo médico del Valle del Cauca hasta hace unos pocos años.

Alfredo llegó al Centro de Medicina en el año 2009, después de los Juegos Deportivos Nacionales disputados en Cali, un llamado especial del hoy subgerente de competición de Indervalle, Raúl Fernando Montoya, el cual quería que la atención al deportista fuera un acompañamiento que ayudara al rendimiento deportivo. Alfredo sin titubear aceptó la propuesta de que esta actividad dejara de ser invisible y convertirla en una herramienta, aun cuando eran solo cuatro preparadores físicos y dos años después para el 2011 ya solo quedaban dos.

Pero sin bajar la guardia Alfredo seguía convencido de su trabajo y aunque a veces el trabajo era “con las uñas” nunca descansó y con su perseverancia tuvo la clave para que ese trabajo, hoy sea un gran proyecto, una realidad que se refleja en los resultados de los atletas del Valle Del Cauca y el trabajo en equipo del Centro de Medicina Deportiva.

Como muchas vidas la suya ha estado marcada por grandes alegrías, la principal: su familia. Pero también en ese camino han quedado episodios fuertes, en donde como en su labor diaria, tuvo que dar el máximo, aunque por dentro el agotamiento era evidente.

Su vida emocional y la de su familia tuvo un pasaje doloroso como la prematura partida de su tercer hijo, algo que con el apoyo de su esposa y sus otros hijos pudo ir superando de a poco. Con nostalgia en su voz cuenta: ¨Hoy ya casi son dos años de su pérdida, definitivamente entendemos que todo lo que nos pasa en la vida es para aprender y para enseñar de lo aprendido.  Hoy nuestra familia con toda seguridad está más unida porque le damos un mayor significado y valor a las pequeñas cosas, normalmente uno se complica por cosas demasiado mínimas. Todo esto fue un crecimiento del que siempre sacó lo mejor para mi vida”.

Ese ángel que los vistió así sea por corto tiempo en su hogar, lo hizo amar de una forma especial a cada ser humano cercano a él, pero también encontrar en su profesión una forma de ser líder, tener el don de servicio y apuntar siempre a lo más alto. Allá arriba donde ese ser no deja de observarlo, dando lo mejor, luchando por su amor al deporte y teniendo la visión en nuevos proyectos que fortalezcan el alma.

En su campo de batalla, en el escenario deportivo, en el parque, en el Centro de Medicina o en la calle su trabajo es incansable. 

Gracias a la visión compartida de que el Valle sea líder del deporte en Colombia Alfredo aplicó en su familia esa visión de liderazgo y han hecho un duelo favorable donde la resiliencia les permitió crecer y fortalecer sus proyectos como núcleo familiar y están más fuertes que siempre contando con la ayuda y motivación de ese ángel que los visitó por poco tiempo en su hogar.

¨Con toda seguridad el Valle Oro Puro es una realidad, llegue a pensar en el primer año que era una utopía y hoy por el contrario esa utopía es una realidad, es de que esa visión compartida, ese espíritu no solo de competencia sino de querer lograr y el querer dejas huella más que el motor es el día a día que nosotros vivimos con nuestros muchachos y hoy el apoyo es total¨.

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