Flor Bustos, aterrizó en el Valle del Cauca con sueños que volvió realidad

Las ganas de salir adelante y de tomar alas para volar con sus sueños, la hicieron encaminarse hacia un nuevo rumbo. Fue precisamente tras ese impulso que Flor Bustos, fisioterapeuta del Centro de Medicina Deportiva de Indervalle, decidió salir de su natal Barranquilla, para radicarse de forma indefinida en el Valle del Cauca.

Lo primero que la sedujo de Cali, ciudad en donde se radicó desde hace 9 años, fue la gastronomía, en especial la cocina del pacífico colombiano. Desde pequeña se caracterizó por por ser una mujer cargada de energía, de poner el ambiente en su casa, sin contar las bromas y apodos que les pone a sus hermanos cuando están reunidos.

Jocosa y alegre, así es Flor quien terminó la secundaría y motivada por las ganas de ayudar a los enfermos en su proceso de recuperación, se dejó seducir por la fisioterapia, por lo cual estudió en la Universidad Libre de Barranquilla, una carrera que sin imaginarlo le abriría las puertas al éxito en tierras foráneas lejos de su “curramba la bella”.

Animada por la expectativa laboral se dio paso como fisioterapeuta del Centro de Rehabilitación BUNRY: “Fue una experiencia chévere porque aprendí muchísimo por el flujo de pacientes que manejé”, expresa agradecida del lugar donde laboró cuatro años, tiempo necesario para darse cuenta que estaba lista de emprender nuevos cambios en su vida profesional y recibir un mejor ingreso salarial.

Motivada por una mejor calidad de vida, toma la decisión de viajar a la ciudad de Cali “Me arriesgué a venirme sin contrato, sin trabajo, simplemente en búsqueda de algo”, Flor finalmente encontraría el apoyo de su amiga Diana Marcela Holguín, para establecerse en su nuevo hogar además de su nuevo empleo, en “Sentir Fisioterapia” al norte de la ciudad, lugar donde estuvo vinculada un año, 12 meses de gratas experiencias.

Posterior a ello llegó la oportunidad de trabajar en la Gobernación del Valle del Cauca, lugar donde tuvo más cercanía con la cultura del departamento, pues tenía que compartir con población de diferentes municipios: “En el Valle del Cauca la gente tiene mayor disponibilidad de ayudarte sin esperar nada a cambio”, dice Flor con una agradable sonrisa, y fue esa una de las razones que la llevaron hasta el Valle Oro Puro, al Centro de Medicina, al cual se vinculó en el año 2019.

Esta la califica como la mejor experiencia de vida, donde encontró el valor de resaltar lo humano mezclado con lo profesional, además que fue participe de esa gran gesta en Bolívar 2019, cuando el Valle logra el bicampeonato en los Juegos Nacionales y Paranacionales.

 El orgullo que hoy día siente por este título, y por su labor incansable es indescriptible, un agradecimiento profundo por el departamento que le abrió sus puertas para ejercer con amor y calidad. La calurosa Cali quizá no marque por momentos la misma temperatura que Barranquilla, pero se siente cada vez más como en casa, con una familia que la adoptado como una vallecaucana más, entre ellos atletas con los cuales sigue fortaleciendo procesos y soñando como lo sabe hacer: en grande.

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